• El Agility •
La modalidad
canina de agilidad está inspirada en los deportes ecuestres y
concebida para el placer y diversión del espectador, del
guía, pero sobre todo y ante todo del perro, haciendo de la
agilidad canina un juego.
Consiste básicamente en la superación por parte del
perro, sin collar y sin correa, de una serie de obstáculos muy
diversos, que se describen en un reglamento internacional, colocados
sobre un circuito en un orden desconocido para ambos, hasta momentos
antes de la competición en que se permitirá al
guía un breve reconocimiento, con objeto de memorizar y
planificar la estrategia a seguir en la conducción del perro. Se
deberá procurar guiar al perro con la mayor claridad y exactitud
durante el recorrido, evitando presentarle en lo posible, situaciones
de riesgo de penalización sobre los obstáculos o la
producida por sobrepasar el tiempo establecido por el juez de la
prueba. Para ello se pueden utilizar todo tipo de señales
visuales y sonoras como voces, palmas, movimientos de las manos,
etcétera, con la condición de no tocar voluntariamente al
perro ni a los obstáculos.
De lo mencionado anteriormente se desprende que esta labor se realiza
en equipo y por lo tanto es necesario una buena coordinación y
armonía entre el perro y el guía para orientar los
esfuerzos en una misma dirección.
Esta disciplina está abierta a todos los perros sin
limitación de raza, pureza o tamaño, a condición
de no padecer enfermedad o defecto físico que los incapacite
para correr, saltar o hacer ejercicio. Para ello se establecen tres
categorías dependiendo del tamaño del perro: S
(small), M (médium) y L (large)
La Agilidad Canina está especialmente aconsejada para aquellos
ejemplares que viven en las grandes ciudades y pasan gran parte de su
tiempo en lugares reducidos, constituyendo para ellos un desahogo, un
contacto con sus congéneres y la naturaleza, además de un
motivo de recreación para sus dueños.